A algunos les gusta el calor
basado en un artículo de la Universidad de Harvard
Los autores Peter R.Guirguis, de la Universidad de Harvard y Raymond W. Lee, de la Universidad del Estado de Washington, estudiaron “Paralvinella Sulfincola”, un miembro de la familia de gusanos de “Alvinellidae” que viven en profundidades oceánicas de 2200 metros en la costa del Pacífico en Washington. Cuando los investigadores las situaron en un acuario marino especial de alta presión con un marcado gradiente de temperatura, estos gusanos eligieron permanecer a unos 50 grados Celsius durante el experimento de siete horas de duración. “Esto es mucho más de lo que otros animales han sobrevivido a otros estudios sobre termo-tolerancia, en los cuales los científicos exponían a individuos a altas temperaturas por un período de 15 a 30 minutos, tanto que la mitad de ellos morían”, dice Guirguis, profesor auxiliar de biología orgánica y evolutiva en la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard. “A diferencia de muchos animales hallados en hábitats calientes que simplemente toleran temperaturas extremas, estos gusanos en realidad prefieren temperaturas alrededor de los 50 grados Celsius”. Guirguis compara los gusanos del hábitat a una olla de agua hirviendo calentándose en el interior de un congelador. A presiones extremas subacuáticas el agua no alcanzará la ebullición así que las ventilas termales del océano profundo expulsan agua que permanece en estado líquido a temperaturas de más de 350 grados Celsius (662 grados Fahrenheit). Debido a que el agua marina se encuentra apenas por encima del punto de congelación, se da un gradiente de temperatura variable y brusco, haciendo difícil medir con precisión las temperaturas del fondo oceánico a las que sobreviven los gusanos “Alvinellid”.
Durante siete horas los gusanos optaron por permanecer a unos 50 grados Celsius, llevando a cabo sus comportamientos habituales. Se sabe que otros habitantes de ambientes igualmente inhóspitos mueren con bastante rapidez bajo tales condiciones; en un estudio previo con hormigas del desierto, todas murieron al minuto de exposición a una temperatura de 55 grados Celsius. Tales hormigas sobrevivirán durante breves incursiones en áreas similarmente cálidas para obtener alimento, pero no optan por permanecer en ambientes súper-calientes como lo hacen los “Alvinellid”. “Conjeturamos que estos gusanos han evolucionado hasta preferir y tolerar estas temperaturas porque les permite pacer en pastos bacterianos a los que ningún otro organismo puede acceder”, dice Guirguis. “Las bacterias pueden sobrevivir a temperaturas mucho más altas que los animales y frecuentemente se desarrollan en mantos exhuberantes, o pastos, en áreas demasiado calientes para sustentar vida animal”. | ||||||
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