Abducciones alienígenas y enemas de café

Por el 2 de octubre de 2003 | 12:00 am

Abducciones alienígenas y enemas de café
O, los problemas de tener la mente abierta.

Por Steven Novella (Doctor en Medicina) – 25 Noviembre del 2004

He escuchado pacientemente a los entusiastas de los ovnis explicar como los humanos fuimos transportados a la Tierra por nuestros antepasados extraterrestres desde otros mundos.

“Entonces, ¿cómo explicarías el hecho de que los humanos compartamos el 98% de nuestro ADN con los chimpancés, y buena parte de nuestro código genético con toda la vida de la Tierra?”, les pregunto.

“Bueno, creo que deberías abrir más tu mente”, me responden con los ojos abiertos como platos.

La gente que cree en cosas raras – que los enemas de café curan el cáncer, que el monstruo del Lago Ness existe, que los grabados de los billetes de dólar explican conspiraciones secretas – siempre nos dice: “abre tu mente”.

A eso yo respondo: “Claro, abre tu mente, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro”. En el eterno debate entre escépticos y creyentes, el “abre tu mente” es el arma arrojadiza favorita del arsenal de estos últimos. Es su herramienta multipropósito. Pero ¿qué significa realmente ser una persona de mentalidad abierta? y ¿quiénes son verdaderamente las personas que abren su mente, los creyentes o los escépticos?

Tener la mentalidad abierta es una curiosa virtud: todo el mundo está de acuerdo en que la apertura de mente es realmente un estado virtuoso, pero muy a menudo las personas que más alaban este don son decididamente cerradas de mente. Además, las personas más abiertas de mente que existen son aquellas de quienes menos se podría sospechar que sean un dechado de esta virtud en particular, los escépticos. Y los que más destacan por su cerrada mentalidad, son probablemente aquellos que más a menudo advierten a los demás que no lo sean, los verdaderos creyentes.

Déjenme explicarme:

Tener una mentalidad abierta significa que uno no descarta que la verdad esté en las manos de otro. Primero analiza. Cuando uno analiza una afirmación, considera todas las evidencias relevantes y examina de manera justa e imparcial todos los aspectos lógicos que estas traen consigo, y luego se posiciona a favor o en contra. Si aparecen nuevos argumentos o evidencias, entonces se revisa la opinión. Ser abierto significa que se aplica esta justa forma de actuar con todas las afirmaciones. Tener una mentalidad abierta no equivale a creerse todo lo que a uno le cuenten por fantástico que parezca, eso es ser crédulo, no abierto.

Este proceso de análisis justo, basado en la lógica y en las evidencias, conduce a conclusiones provisionales, que siempre están sujetas a revisión, es parte de la ciencia. De hecho esta es la quintaesencia de las personas abiertas de mente.

En cambio, los verdaderos creyentes se adhieren a las posiciones deseadas a pesar de las evidencias o de la lógica. Ningún argumento es lo bastante persuasivo, y ninguna evidencia (o su ausencia) es lo bastante irresistible como para que sus creencias vuelvan a pisar el suelo. Se niegan a aceptar la posibilidad de que el Yeti pudiera ser un engaño, que los círculos en los sembrados sean en realidad travesuras, o que los enemas de café no curen el cáncer; rechazan en fin que sus queridas creencias puedan resultar erróneas. Aún así, son los verdaderos creyentes los que más frecuentemente claman por la grandeza moral de la apertura de mente, y condenan a los no creyentes por su cerrada mentalidad. Desean que los demás acepten sus afirmaciones incluso sin examinar la lógica y las evidencias que conllevan, o a pesar de las refutaciones extraídas tras su examen.

Los “abiertos de mente” usan a menudo la etiqueta “cerrados de mente” como un ataque personal encaminado a rechazar los argumentos de aquellos que se atreven a examinar sus afirmaciones. Tu no crees que me hayan abducido los extraterrestres, argumentan, porque eres de mentalidad cerrada. (¿Podría ser porque carecen de credibilidad o de alguna prueba que respalde sus afirmaciones, o simplemente porque la afirmación es básicamente ridícula?) Para ellos, ser abducido por un extraterrestre es un artículo de fe, del mismo modo que los creyentes religiosos basan ciertas creencias en ella.

Eso está bien. Todo el mundo tiene derecho a su fe. Es una libertad importante garantizada por la constitución. Pero la fe personal no puede ser utilizada para justificar una afirmación científica sobre el estado fáctico de la naturaleza. Las aseveraciones de los científicos deben ser públicas, abiertas y transparentes – no pueden basarse en conocimientos secretos, dones especiales, o virtudes incuestionables. Si crees que los extraterrestres han visitado el planeta, debes estar preparado para ofrecer evidencias, no solo para acusar a otras personas de ser cerradas de mente por no creerte.

La ciencia es también un proceso de acumulación. En este momento de la historia nos encontramos sentados sobre un montón de conocimiento científico acumulado laboriosamente a lo largo de siglos. Sería pretencioso y estúpido ignorar todo lo que sucedió con anterioridad. De modo que mientras mantenemos una mentalidad abierta a las nuevas ideas y teorías, contamos con la ventaja de poder examinarlas a través del filtro del conocimiento establecido. A los creyentes les encantaría que las nuevas ideas surgieran de un vacío intelectual, como si todas las afirmaciones fueran inherentemente iguales.

De modo que para concluir déjenme pedirles humildemente, queridos lectores, que abran sus mentes. Hagan suya la máxima de T.H. Huxley, que escribió: “Un hombre sabio reparte sus creencias según las evidencias”. Conserven con mimo a sus cerebros dentro del cráneo. Sean abiertos pero no crédulos, es mejor pensar que creer.


Steven Novella es profesor asistente de neurología en la Escuela de Medicina de Yale y presidente de la Sociedad Escéptica de Nueva Inglaterra (www.theness.com). snovella@theness.com


Traducido por Miguel Artime para:

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