Los secretos de Star Wars 12. Los árboles gigantes, demasiado grandes, de Kashyyyk, el planeta boscoso

Demasiado grandes para ser verdad

Para que un árbol perfectamente vertical no se derrumbe bajo su propio peso, es necesario que la madera de la que está constituido sea lo suficientemente resistente. Conociendo la resistencia de la madera, la altura máxima de un árbol podría llegar a ser alrededor de dos kilómetros. Al parecer no existe ningún árbol tan estrictamente vertical.

De hecho, es la necesidad de resistir la fuerza del viento la que impone a los árboles ciertas restricciones que limitan su tamaño. Bajo la acción del viento un árbol se deforma y curva. Entonces, su centro de gravedad no está cerca de la vertical del tronco y esto acentúa la deformación del árbol.

El equilibrio del árbol tiene lugar cuando la acción impuesta por el viento y el peso se compensa por la de la fuerza elástica del tronco. Si el viento es suficientemente fuerte, su acción prevalecerá y las tensiones generadas en el tronco superarán el límite de rotura de la madera. Es cuando los árboles no se inclinan por el viento que pueden llegar a su punto de ruptura. Esto también es aplicable para otras estructuras tales como chimeneas o torres. ¿Qué podemos deducir de esto? Bueno, para la supervivencia de los árboles tan grandes de Kashyyyk, es necesario que los vientos que barren la superficie tiendan a ser débiles y que las tormentas similares a las que sacuden de vez en cuando la costa occidental del mediterráneo sean muy raras.

Autor del original: Roland Lehoucq
Crédito de las imágenes: Lucasfilms Ltd.

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  • Enrique Moreno

    Buen artículo. Me gustaría ampliar algo.

    Desde un punto de vista de la mecánica estática, cuanto más rígido es un arbol, menos se deforma por efecto del viento (para una misma frondosidad y por tanto superficie expuesta a la presión del viento) y por tanto menores esfuerzos secundarios (efectos P-Delta en el argot) sufrirá al ser menor la excentricidad de las cargas de su peso propio respecto de su empotramiento en el suelo (las raíces).

    Pero como se indica, los mayores esfuerzos que sufre un arbol no son por su peso sino por el viento y él es el que limita su altura máxima. Cierta flexibilidad, auxilada con una forma y posición de ramas y hojas perfeccionada por millones de años de evolución, puede beneficiar desde un punto de vista aeroelástico al romper los vórtices que podrían aumentar los esfuerzos en el tronco gracias a que su ligera deformación cambia el régimen en torno al arbol. Además si el tronco se comba, disminuye la proyección perpendicular a la dirección del viento y por ende el incremento de esfuerzos es menor con vientos más rápidos. En el límite (y llevado al absurdo), si el tronco es lo bastante flexible como para combarse del todo, los incrementos de velocidad del viento apenas le afectarán llegados a un cierto valor, siempre que al cesar el viento su flexibilidad le permita recuperar la forma.

    Saludos.

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